miércoles 2 de diciembre de 2009

Cuido...

Cuido un Corazón en mi cuarto.
De día pinta las paredes de ese rojo indeseable
y de noche no deja dormir con sus latidos.
Tiene un tamaño y textura que hacen
incómoda la vida en este pequeño cuarto
pero yo aun lo cuido.
¿Pero qué otra cosa puedo hacer mientras camino
hacia la muerte en este mundo llendo al borde del abismo?
¿Qué otra cosa sino cuidar este corazón como
pálida sombra de los paisajes verdes al aire libre?
En un mundo donde Dios tiene otitis,
en una ciudad que ronca y esta muerta,
yo no dejo de ser un muerto mas.
Los muertos me miran y me observan,
se chocan conmigo y se disculpan,
o me insultan y no saben que
cuido un corazón en mi cuarto.
Y ya de noche,
su llanto reemplaza su voz,
creo que moriría por
un cuarto acolchonado y con música.
A veces creo que debería dejarlo ir,
libre, en camino hacia su muerte.
Pero ¿y los paisajes verdes al aire libre sin los
cuales no podría vivir?
Cuido un corazón en mi cuarto
Impacientemente encadenado a mi sueño
de volver a amar.


El Kano

Ipso Facto

He de morir
cuando la lluvia sea un breve estornudo del viento
y cuando el sol no brille,
cuando se esconda quizás entre nubes
que coquetean con la noche.
Moriré en los ojos de quienes lloran
pero vivirá más allá
algo que escapa de mi juicio.
¿Qué es?
Si dios o demonio o algún ente prodigioso
cuya duda se disipará en mi agonía
y mis oídos estallarán de dolor
cuando agonice y pronto muera,
cuando te deje a ti y a tu soledad.
Ese día, cantarán aves diurnas
y me elevaré sobre mis pasos tranquilo
y abrazaré recuerdos
que contengan sueños que quise y no logré.
Descolgaré lo alcanzado
y lo guardaré bajo la cama
que arreglaré bien,
esperando un retorno que no volverá.
Una copa de vino caerá de la mesa,
y lleno de fulgor,
el papel se extenderá ahí
ofreciendo su vida al destino.
Y ojeras surcarán mi rostro
y frío abrigará mi espalda
cuando el universo tenga un ritmo
que no pueda evitar el mañana.


Zejo

No quiero verte

No quiero verte porque mis esperanzas reposan en la nada
como cuando cansado de de vivir un cuerpo fallece.
¿Dónde estoy? No concederá el milagro ningún hada,
ahora no quiero verte y esta muerte crece.

No quiero verte por más que vivamos cerca.
No quiero caminar por aceras que resulten espesas,
cansadas, no quiero llegar, tocar tu puerta hostil y terca,
no quiero verte porque tus manos se sienten en mi piel impresas.

No quiero verte, porque no quieres verme.
No quiero verte porque puedes hacerlo
y huyes liebre asustadiza siendo yo un inerme.
No quiero verte, aguardo mi mundo rehacerlo.

No quiero verte, no quiero verte
Por verte he perdido mucho tiempo
y aunque quisiera y solo piense en tenerte.
Ahora, el destino inclemente, nos dice lo siento.


Nico

martes 1 de diciembre de 2009

Informaciones modernas

Cada grano de memoria constituye una fuente para la escritura como las inmensas playas de imaginación por donde discurre nuestra vida. Así la narrativa puede transportarnos a un mundo real pero a la vez rico en contenido y con buen uso del lenguaje.

Cada acontecimiento, narrado desde el punto de vista de una crónica, un perfil detallado de la psicología y carácter del personaje; sucesos tan reales que parecen sacados de una novela, son recursos que tenemos para atraer al lector. No de una manera imaginaria, no con falsas quimeras, información tendenciosa y de procedencia dudosa. La veracidad es parametrada hasta cierto punto por la libertad del autor. Sin embargo, el que lee tiene el derecho de ser entretenido e informado con la verdad. La deontología ampara esta premisa, acompañada de las leyes éticas y morales que más que exhortarnos, deben brindar ejemplo de verdad, confianza y seguridad en el manejo de la información.

Las nuevas tecnologías, que nos invaden, promueven la inmediatez en los acontecimientos y despliegue de los medios para captar la información. Las redes sociales constituyen un medio de socialización como de difusión rápida de información. Congregan a centenares de personas con el fin de conocerse, sostener intercambios culturales e intercambiar vivencias. Los amigos se internacionalizan, las relaciones interpersonales se hacen más rápidas y poco consistentes debido a la carencia afectiva y soledad que proponen estas eras tecnológicas y sobreexigentes.

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación tienen que servir de ayuda al nuevo comunicador, quien debe adaptarse si desea sobrevivir. Esa es una postura integrada al avance tecnológico. Quienes aún miran con cierto rencor a las nuevas tecnologías mantienen la postura de antaño: el olfatear el agradable olor del papel viejo y los lapiceros gastados que las teclas insensibles y el monitor con una brillo enceguecedor.

Aún así, en ambos casos la información era y es falseada, y las interrogantes sobre fuentes fidedignas eran las mismas. Lo sinuoso del asunto se presenta en que pocas veces se citan fuentes de información que abastecen a los redactores virtuales. Los sucesos y el deseo rápido de transmisión de información no permiten un análisis e interpretación más profunda de una noticia, por lo que las deducciones lógicas y el instinto obran como materia de opinión. Y si dicen que gracias al Internet cualquiera puede ser periodista, la realidad es que jamás alguien podrá tener el criterio de quienes realmente viven la profesión y la amalgaman a su realidad.

Sea cual fuere el caso, la labor de quien emplea su creatividad en el desarrollo de una crónica o un perfil tiene que ser fiel para el lector quien, debido a la gran velocidad de la información vertida sobre Internet, necesita sentirse seguro de lo que lee y releerlo para una mejor comprensión. Los reportajes ayudan mucho: encierran dentro de sí, todos los géneros periodísticos. Es la máxima expresión del periodismo, basado en un acontecimiento que requiere análisis profundo y una interpretación detallada; acompañado de un lenguaje atractivo como del que dispone la narrativa.
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